Venid a mí, que yo siento como tú
Me enferman las mismas cosas que a ti.
Te regalo mi corazón de arena
Puedes jugar con él
Darle la forma que desees
Pero no lo dejes en un reloj de cristal
Porque ya nadie los usa
No hay quien los de vuelta ya
No me congeles
Usa mi corazón de arena.
Pequeña demonio de lengua veloz
Calla un momento y escucha
Inventemos el mundo,
Gobernemos juntos,
Sembremos el caos.
Dame tu mano crispada de uñas largas,
Venid a mí y miradme con ese odio seductor;
Oh que no hay odio más hermoso que el tuyo.
Eres un mal de ojo, una enfermedad
Me encanta tu condición de mujer terminal.
Por donde caminas ya no crecen plantas
Y en tu país el sol ya no se anima a salir.
Tu presencia nerviosa,
Tu voz de arrullo tembloroso,
Tienes una belleza maldita.
Venid a mi
Que no estar juntos, pequeña demonio...
Sería un grave error.
Jack H. Vaughanf
(c) Safe Creative
Imagen: Toon Hertz

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