A veces pienso en quitarme la vida como si ésta fuera algo que llevara puesto.
Me imagino desabotonandome la vida como una camisa de
franela oscura, la cual nunca fue planchada, y cuya tela me causa una
insoportable picazón en todo el cuerpo.
Sus agujeros deshilachados me hacen ver mal y sentir
frío.
Sus mangas me quedan cortas y apretadas.
¿Quién puede culparme por querer arrancarme algo que trae
consigo tanta incomodidad y desgracia?
Ojalá existiese algún dios o diablo que sea capaz de
remendar una vida, cual sastre artesano en su oficio. Fuera como fuese, para
que sea posible un remiendo, tengo claro que primero he de quitármela de encima.
Jack H. Vaughanf
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Imagen: maltieri


