viernes, 10 de octubre de 2014

Eternos

La única razón por la que no me corto los dedos, 
es porque no me volverán a crecer.
Y la única razón por la que no te corto la garganta, 
es porque no volverías a mi lado.
No volverías para besarnos, amarnos, odiarnos, 
discutir, insultarnos; 
desearnos la muerte, estar al límite,
al borde de la imaginación práctica
de la práctica trágica
de la trágica reflexiva 
del ahogo, desahogo...  

...de las ganas,
de cortarte la garganta de nuevo...

Si pudiéramos lastimarnos tanto, amor mío, 
y vivir para contarlo, 
Si la sangre que derramamos todo el tiempo
volviera a nuestras venas, 
amor mío,
Esto, de lo que nos mofamos tanto, 
y que nos atrevemos a bautizar amor
...sería eterno...

...ambos seríamos eternos.



Jack H. Vaughanf



martes, 8 de julio de 2014

La amante de los muertos

Tenemos que transitar la vida con el estigma del desprecio y la incomprensión, para que luego de la muerte, no falte la mujer que venga a fregarse con nuestros cuerpos en plena putrescina.

Están golpeando el cajón.
¿Quién será?
Es la amante de los muertos.
La que cree que todo tiempo pasado fue mejor.
La incomprendida que se excusa de su gusto por el hedor y la frialdad inmóvil. 
La que cree que no existe en la vida una aventura y un ideal tan fantástico como los que leyó en los libros que escribimos y que más tarde la defunción elevó por las nubes.

Porque cree que en vida no hay nadie digno de ser amado, viene y nos jode cuando estamos descansando en nuestras tumbas.
Maldita cochina,
amante de los muertos.
Vete ahora, déjanos en paz 
y fornica con los vivos!

¿Por qué nadie nos amó en vida?
¿Por qué?

Jack H. Vaughanf


lunes, 19 de mayo de 2014