es porque no me volverán a crecer.
Y la única razón por la que no te corto la garganta,
es porque no volverías a mi lado.
No volverías para besarnos, amarnos, odiarnos,
discutir, insultarnos;
desearnos la muerte, estar al límite,
al borde de la imaginación práctica
de la práctica trágica
de la trágica reflexiva
del ahogo, desahogo...
...de las ganas,
de cortarte la garganta de nuevo...
Si pudiéramos lastimarnos tanto, amor mío,
y vivir para contarlo,
Si la sangre que derramamos todo el tiempo
volviera a nuestras venas,
amor mío,
Esto, de lo que nos mofamos tanto,
y que nos atrevemos a bautizar amor,
...sería eterno...
...ambos seríamos eternos.
Jack H. Vaughanf

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