viernes, 21 de junio de 2013

Invierno

Afuera hay nieve, pero el frío lo siento aquí dentro.
Me asomo a la ventana
Los copos se amontonan en los pastizales.
El verde pálido se vuelve un manto de cristal quebradizo…
…como mi espíritu…
…como mis labios,

Y como los tuyos.

El cielo se ha vuelto una cartulina negra.
No es el cielo que conozco.
Ni luna, ni estrellas:
Solo oscuridad.
Los árboles no tienen hojas que agitar al viento, están secos…
…como mi espíritu…
…como mis labios...

Y como los tuyos.

Jack H. Vaughanf
(c) Safe Creative



lunes, 3 de junio de 2013

A luz


Flotaba en armonía entre el silencio del no existir.
Hasta que lo expulsaron, y el llanto inundó de aire sus pulmones.
¿Quién diría que podían despertarlo de su milenario letargo?













Una oleada de murmullos le aterra en los oídos.
Una refulgente luz le abrasa los ojos.

Ya no hay parpado que detenga la llama.

Y ya no hay sordo que no haya oído,
Su estridente grito por el apremio de existir.


Jack H. Vaughanf

(c) Safe Creative

Imagen: Born by Fly10

miércoles, 29 de mayo de 2013

Remiendo


A veces pienso en quitarme la vida como si ésta fuera algo que llevara puesto. 
Me imagino desabotonandome la vida como una camisa de franela oscura, la cual nunca fue planchada, y cuya tela me causa una insoportable picazón en todo el cuerpo. 
Sus agujeros deshilachados me hacen ver mal y sentir frío. 
Sus mangas me quedan cortas y apretadas.
¿Quién puede culparme por querer arrancarme algo que trae consigo tanta incomodidad y desgracia?
Ojalá existiese algún dios o diablo que sea capaz de remendar una vida, cual sastre artesano en su oficio. Fuera como fuese, para que sea posible un remiendo, tengo claro que primero he de quitármela de encima. 















Jack H. Vaughanf
(c) Safe Creative

Imagen: maltieri





viernes, 24 de mayo de 2013

Infusión



Reemplazas mis miedos por ilusión,
Relevas la angustia; yo pido, y tú cumples.
Confortas mis defectos que dices amar.
Yo, tu hijo, hacedor, y amante.
Me lleno con lo que ambicionan los seres,
Tú me regalas las mentiras que necesito.

Finalmente me quedan dos sorbos de ti.
Se agota mi ración; anémico desenlace;
Se tiñe un amanecer monótono y gris;
Hablo, mas no percibes,
Grito, mas no me oyes.
En el borde del mapa aparece mi otro ideal.

Jack H. Vaughanf
(c) Safe Creative















Imagen: Migrena

jueves, 16 de mayo de 2013

A un solo paso.

















"Me divertía ir por la vida disfrazado de locura. Hasta que una noche, la misma y genuina locura toco a mi puerta. Y es que había tanta diferencia entre su abrumador aspecto y el infantil disfraz que yo alardeaba, que no pude más que arrodillarme ante ella implorándole su perdón. Había obrado mal en profanar su nombre en vano, pues jamás pensé que esta pudiera realmente venir e intentar  arrastrarme hacia las insondables profundidades de las que antaño, yo no tenía la más mínima idea. 
Arrepentido, me arroje a sus pies y le supliqué que se alejara. Entonces tuve la fortuna de experimentar poco más que un aviso, y el mensaje de que no debía tomarla tan a la ligera. 
Finalmente la locura optó por retirarse de mi puerta con las manos vacías, y yo le estuve eternamente agradecido, pues esa misma noche, me había perdonado la mente..." 


Jack H. Vaughanf

(c) Safe Creative







martes, 5 de marzo de 2013

Llamada Abisal


Errante por un océano deshabitado, como un barco fantasma, sin rumbo…
Se detiene, choca con algo invisible que, lejos de ser un puerto, es más Nada, en medio del océano del vacío, quieto, sin pasajeros que suban, nadie que baje, silencio, oscuridad total; nada de nada.
Suelta  un estrépito lúgubre, su sonido despierta de un sueño que jamás ha llegado, las ilusiones arrancadas de raíces que nunca tuvieron lugar. Pero nadie lo oye, nadie puede oír; no hay oídos; hay nada.
Pregunta si alguien lo piensa, se pregunta si navega en un espacio, entre los escondrijos de algún tipo de mente, en forma de idea. Pero no, ningún dios lo piensa, su universo no se ha inventado todavía, y no hay lugar para sí mismo.
Si habría tiempo, ignoraría cuanto sería el que transcurre por esas épocas. No hay luna ni sol que puedan marcar los días y las noches. Tampoco hay estrella, así que cada escena que podría ser “momento”, sucede como un perpetuo dormir carente de sueños que puedan hacerlo entretenido. Donde concibes el tiempo en tu mundo, allí no hay más que un parpado cerrado que lo eclipsa todo, y basta con un segundo en tu tiempo, por una eternidad allí.
Hay rendijas por donde se filtran las palabras que jamás se mostraron a la luz, soplidos con aroma a posibilidades y partículas de los elementos sin clasificar. Y es ahí por donde puedes verlo, si es que sabes donde ubicar los ojos cuando los oídos de tu mente atrapan lo que aquí te digo.
Se estarán viendo en algún momento. No sabe dónde, ni cuándo, pues no conoce el sentido de aquellas palabras, de hecho tampoco sabe lo que es una palabra; sospecha que algo podrían significar, más tampoco entiende sobre significados. Solo sabe que tú podrías encontrarle sentido a esto, aunque está seguro de que no podrías desmenuzarlo en su totalidad; porque de ser así, tú y yo, jamás nos entenderíamos.



Jack H. Vaughanf

(c) Safe Creative